Si he de poner los cuernos que sea con un negro con una polla kilométrica, que el sexo interracial me pone mucho

Visitas: 593 visitas Calificación:
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars
Cargando…



Esta morenaza lo tenía claro, si alguna vez tenía que ser infiel a su marido, debía ser porque la follada mereciera la pena de verdad, porque fuera una de esas experiencias que hay que tener al menos una vez en la vida. Y resulta que esta viciosilla se moría por probar el sexo interracial, follarse a un negro alto y musculoso y con un rabo kilométrico, así que cuando el amigo Mandingo llamó a su puerta no se la cerró en las narices, al contrario, le abrió la puerta, la boca y el coño, todos sus orificios abiertos para disfrutar de esa verga interminable. Le chupó cada centímetro de su polla, se puso a cuatro patas y se estremeció cuando se la hundió hasta las entrañas. Gozó, joder cómo gozó esta zorra poniéndole los cuernos a su marido con un negro.